jueves, mayo 28, 2009

ME DIO UN MAREO, ME CAMBIÓ LA VIDA

LLevo unos días pensando en escribir algo en el blog, pero como siempre una fuerza superior me lo impide. La verdad es que no hay grandes novedades en mi vida. Hace un par de fines de semana me levanté con ganas de hacer algo, básicamente lo que me apetecía era viajar en autobús así que me cogí un autbús que había descubierto que iba a Candem. Me gusta viajar en autobús porque me ayuda a situarme y a veces a darme cuenta de que los sitios están más cerca de lo que creo. Me subí al autobús y escuché durante todo el trayecto, unos 45 minutos, la conversación que tenían los chicos que iban sentados a mi lado. Resulta que uno tenía unos jaleos con sus compañeros de piso
y con la madre de uno de ellos que se venía de visita unos días. Cuando llegué a Candem empezó a diluviar así que me metí en la primera tienda que pillé, bueno en la segunda, porque la primera era un Foot Locker y eso se lo dejo para las "chavs", que vienen a ser esto:



Total, que en un minuto cayó el diluvio universal. Luego me di unas vueltas por el mercado, me comí un calzone mixto y me metí en el metro porque el cuerpo sólo me pedía siesta. En el metro me entretuve escuchando conversaciones de españoles. Justo antes de llegar a Tottenham court road, dónde tenía que cambiarme de linea, empecé a encontrarme fatal y a sentir un calor sobrenatural en mi interior. Un segundo antes de que se abriera la puerta del vagón me situé frente a la puerta en posición desmayo. La puerta se abrió y me dejé caer en el primer banco que pillé. El amago de desmayo duró unos minutos, luego conseguí levantarme y seguí mi camino. Cuando me metí en el metro de nuevo me percaté de que había perdido mi chaqueta favorita. Era gris, de lana y anodina pero era mi favorita. Me dió mucha rabia y pensé que ere el típico día en el que no debería haber salido de casa, porque lo único que había hecho era mojarme, comprarme una chaqueta anodina, tener un amago de desmayo y perder mi chaqueta favorita. Ese día hice algunas fotos:

La típica casa bonita de Notting Hill


Una iglesia muy molona en un barrio no tan molón


Una tienda de "latin clothes", un concepto antes desconocido para mi


Esta semana hemos terminado las clases en la academia de inglés. Que ganas tenía. Este método está muy bien al principio pero luego se te calienta la cabeza y el "celebro". Así que ahora tendré las tardes libres para buscar un trabajo mejor, algo no muy difícil dadas las condiciones de mi actual trabajo. Lo peor de todo es que no dejo de pensar en que tengo que buscar trabajo y la misma fuerza superior que me impide actualizar mi blog, hace lo mismo con mi búsqueda de trabajo. Que pereza. Lo peor de todo es que en el restaurante me lo paso bien trabajando y eso hace que mi pereza por buscar algo digno se multiplique, cómo puede alguien acomodarse en un trabajo así? que me lo pregunten a mi. Hace un mes empezó a trabajar en el restaurante una brasileña que es sólo samba y buen rollo. Me meo con ella, con sus traducciones de refranes portugueses y con su way of life de caipirinhas y fiestas entre semana.

Cambiando radicalmente de tema. El fin de semana pasado Luna cumplió un año. Luna es la hija de mi prima Esti y casualmente cumple años un día después que su mamá. Una monada de niña que sólo sabe recibirme con llantos, pero que últimamente parece empezar a quererme. Nos pásamos el sábado bebiendo fosters y haciendo muchas coñas con traducciones literales al inglés que nos dan mucho juego. Martin preparó una barbacoa que estaba cojonuda y Henar una ensalada de pasta con una salsa bien serda y bien rica. Uno de los regalitos que le hicimos a Esti era una postal de felisitasiones de Amy Winehouse. Esti y Martin dicen que Jorge es igual que Amy Winehouse. Yo creo que tienen un aire.

Y ahora, como casi siempre, unas fotos de aquí y unas de allá:

Una paloma muerta en las vías del metro. Odio las palomas.


La típica foto que te haces en el metro cuando te aburres.


Luna el día de su cumple, jugando con sus regalos.


Unos chorizos con cachelos que nos cocinamos el otro día y que estaban COJONUDOS.


Mi yogur favorito.


Bueno que esta entrada se me va de las manos, que es muy tarde y que mañana tengo que madrugar. Agur

domingo, mayo 03, 2009

08:00

Por mucho que lo intento, en este país no puedo levantarme a una hora decente. Y no me refiero a madrugar, si no a todo lo contrario. Todos los fines de semana concentro mis esfuerzos en despertarme más tarde de las 8 de la mañana pero es literalmente imposible. Algún día, muy excepcional, lo he conseguido, pero creo que ha ocurrido sólo un par de veces. Quizás sea porque aquí el día dura mucho, porque amanece a las 6, porque me acuesto muy temprano, por culpa de este puto trabajo, o porque estoy cayendo en una vejez prematura que es la culpable de mis madrugones a santo de nada.
Normalmente suelo aprovechar las mañana de fin de semana, bien sea tirada en la cama escuchando la ser, BBC World o leyendo algún blog o periódico por internet, o dedicándo mi preciado tiempo a mis odiadas tareas domésticas. De todas ellas mi preferida es limpiar la cocina. Me llevo el portátil y me pongo la música a todo trapo, nunca mejor dicho. Hablando de cocina, ayer se nos volvió a estropear la cerradura de la puerta de la cocina. Esa puerta, y la de nuestra habitación son las únicas que dan al jardín. Pues resulta que la cerradura llevaba un tiempo fatal, concretamente, desde que yo me vine a vivir aquí. Abrir y cerrar la puerta era un suplicio que requería la ayuda de unos alicates y mucha maña. Tengo que reconocer que a mi se me daba. Pero ayer, después de que Elisa y yo lo intentáramos todo para evitar el olor a salmón y a brocolli que podrían instalarse para siempre en la cocina si no éramos capaces de volver a abrir esa puerta nunca más, lo único que conseguimos fue romper la llave y la cerradura. Asiq hasta nuevo aviso o hasta la próxima visita de un cerrajero, teniendo en cuenta que mañana es Bank Holidays, la puerta de la cocina estará cerrada. A cal y canto. Cuando Elisa y yo fuimos conscientes de eso nos entró una especie de claustrofobia muy rara.

Ayer fue un sábado tranquilo. Dediqué la mañana a asuntos propios y limpieza de habitación. Luego me fui a pasear por Queensway y me pasé un par de horas ojeando tiendas de la Charity. Me compré un par de libros y una camiseta. De verdad, que fan soy de estas tiendas!. Que precios. Que cosas. Que cantidad de libros de todo. Que clientes. Que dependientas. Ayer, concretamente estuve a punto de venirme a casa con dos espejos, una silla y una estantería de mimbre sucia, pero preciosa. Pero después pensé que hasta que no nos mudemos a un apartamento no pienso comprar nada para casa porque si no es un rollo. El mundo de la Charity me ha atrapado. Y lo que también me ha atrapado es ver callejeros y todos los documentales ( si es que pueden llamarse así) de chabolismo, "probeza" y cosas por el estilo. No sé que diablos me pasa, pero tengo una especie de adicción. Creo que quizás es la necesidad de saber que existe gente más pobre que yo. Sí, debe ser eso.

También sigo muy enganchada a Gossip Girl y a mi nuevo profesor de la Callan. Es feo y cuarentón, pero cada día lleva un chaleco diferente, habla 8 idiomas y es el mejor profesor que he tenido desde que he llegado aquí, aún teniendo en cuenta que el método que nuestra academia utiliza le deja cero liberty. Lo de sus chalecos es un tema realmente apasionante. Cada día lleva un chaleco nada que ver: inspiración india, bordados colombianos, cuello mao, artesanía malasia, lana escocesa, cuadros, piel vuelta, seda...y cada día me imagino la historia que tiene su chaleco, dónde se lo puede haber comprado, a quién...creo que eso impide que a veces preste toda la atención que debiera a sus explicaciones pero es que no puedo evitarlo.

Hoy es domingo. Jorge está trabajando y yo tengo un día bien perruno. Iré a comprar al Morrisons y luego me dedicaré a leer, comer y beber mi batido de plátano-chocolate. También rezaré para que alguien se apiade de mi y me de un trabajo mejor.