martes, noviembre 11, 2008

Can I tossed you?

Hoy cuando salimos de trabajar, mientras nos comíamos nuestras ensaladas en la terraza de Westfield, comentaba con Jorge que creo que he conseguido acostumbrarme a este ritmo de trabajo, y no sólo al ritmo, sino también al trabajo. La verdad esq si dejas de pensar cada minuto que es una mierda puedes llegar a creer, como es mi caso, que en mi situación me siento afortunada, que no está tan mal y que a veces hasta me lo paso bien. Eso sí, levantarnos a las 6 de la mañana y trabajar 10 horas al día quema. Nuestra turno esta semana es de 07:00 a 17:00. Últimamente mi carácter es "SO RUDE" con determinadas personas que por algún motivo me encienden, pero esto no es culpa ni de los ingleses ni de este país gris, así ha sido siempre y esq como dice mi abuela "Tú siempre has sido una RABUDA".


Dejando de lado los asuntos laborales, el sábado nos levantamos con ganas de aprovechar el fin de semana, ahora que por la semana carecemos de vida ociosa. Primero toco retozar en la cama después de un desayuno bien tempranero, una tradición muy arraigada aquí como para dejarla de lado aunq sea fin de semana. Después nos fuimos a comer con Saray y con Carla, tanteamos un par de italianos pero acabamos en el Burguer King, que rico todo.

Después nos tomamos un café bien grande con mucho chocolate y luego nos fuimos a comprar al Spar. Jorge y yo nos hicimos con unas Heineken y unos muffins, nos despedimos de las chicas y pusimos rumbo a Archway. Reunión en casa de Esti y reencuentro familiar con motivo de la visita de Mamanoli que, como no, vino cargada de embutidos catalanes, tabaco, nesquick y otro tipo de regalos que nos hicieron mucha ilusión. Nos lo pasamos muy bien poniéndonos al día de todo y regándolo con sidra y cervezas. Luna ha crecido un montón y está guapísima. Para comérsela.


La reunión fetén pero la vuelta a casa fue un cúmulo de mala suerte que hizo que perdiéramos el último metro y pasásemos mucho frío en varias paradas de autobús. Por cierto, al volver a casa por la noche ví un zorro. Jorge no lo vió porque venía enfermo, medio dormido y algo enfadado.

El domingo amaneció diluviando y nos pasamos la mitad del día dando tumbos por casa, pero después de comer y de una siesta Jorge se empeñó en salir a dar un paseo. Cuando salimos de casa (a las 4:30 de la tarde) ya era de noche y durante el camino hacía el metro vivimos literalmente un huracán. Yo me enfadé porque odio mojarme, y además el día anteior había olvidado mi paraguas en casa de Esti, fui de morros durante todo el trayecto de metro hasta St Paul's. Una vez fuera del metro nos pusimos a pasear bajo la lluvia, sin paraguas y con carácter de domingo. Nos dimos un paseo muy bonito y muy tétrico. Esta ciudad es realmente tétrica una tarde de invierno. Al final acabamos en casa de Saray y Carla poniéndonos ciegos con su tarta de cumpleaños. Que chocolate tan rico.






Ah! no se si había contado que la semana pasada se nos estropeó la lavadora. Pues efectivamente. El sábado nos trajeron una nueva y nos arreglaron la secadora. Además ayer por la tarde vinieron a revisar la caldera y por fin todo vuelve a funcionar en esta casa. Radiadores ardiendo, calor de hogar, olor a ropa limpia...

Y como siempre, para terminar, algunas fotos que no vienen a santo de nada.


Donuts del Morrison por 89p


Jorge comiéndose los restos de mi ensalada del Tossed


El cigarro al llegar a casa


Jorge leyendo el periódico



Nuestros yogures favoritos. La compra segura de cada semana.




Otoño en el barrio