Mis momentos favoritos:
La barbacoa despedida de Miriam y lo bien que nos lo pasamos.
...y comer chorizo a deshora, y beber cerveza sin mesura, y reirnos de todo
El viaje en barco a Greenwich
...y tirarnos en el césped, y comer serdadas, y saltar de alegría
Primrose Hill
...e intentar encontrarnos a Misha de botellón con sus amigas y nada
Holland Park
...y los picnics en general, y observar a la gente en los parques, y jugar con perros ajenos, y escuchar música, y las ensaladas caseras
Total, que la visita de estos fue genial pero la despedida, como todas las despedidas, no me gustó nada. En casa mantuve el tipo, y abracé muy fuerte a Alex y a Cris sin derramar una sola lágrima pero de camino al metro tuve un momento muy "madres despidiendo a sus hijos en la estación de autobuses". Lo que viene siendo un "me pongo las gafas de sol aunque llueva, porque tengo los ojos bien húmedos".
Y cambiando de tema, este verano sigue sin parecerme verano, en parte porque no lo es, o al menos no lo que yo entendía antes por verano (sol, piscina, playa, chanclas y tirarse a la bartola). Sigo con esa sensación de vivir siempre en el mes de octubre, pero últimamente parece que le he pillado el punto y tengo un actitud bastante "inglesa" lo que se traduce en: "yo me pongo ropa de verano y no me importa mojarme, ni pasar frío, porque estamos en verano". Esa es mi actitud, por eso llevo pasando frío y empapándome día tras día el último mes y medio. También es cierto que desde que estoy en Londres no me he puesto enferma ni una sola vez, ni un triste catarro, por eso creo que este clima me está haciendo mucho más fuerte, en lo que a salud se refiere.
Esta última semana he recibido mi primera nómina en Zara, me han pegado un buen sablazo con las tasas (que creo haber solucionado para el próximo mes), ha salido el sol y a parte de trabajar nos hemos ido a visitar a la familia Boyes-dominguez y a bebernos una cervezas al fresco en su jardín. Hemos descubierto que siempre acabamos hablando ce clichés, acentos y gentes del mundo.
Hoy por la mañana me he levantado de una mal humor insoportable, me he puesto hasta la bola en el desayuno y además he tenido un descuido y he puesto zumo de naranja en mi taza de leche con chocolate. Eso nos ha hecho plantearnos que es una putada comprar la marca blanca del Morrisons porque todo los envases son exactamente iguales y esto puede provocar confusiones mucho más graves que la mía, ingresos hospitalarios y cosas de ese tipo. Después me he ido a trabajar con poca gana, viendo como Jorge se quedaba tirado en la cama con un largo fin de semana por delante. Cuando he llegado a Zara me han dicho que hoy no trabajaba, que estaba en la rota de la semana pero no en el plan del día, así que me lo he tomado fenomenal y me he ido a tomar una coca-cola y unas lays bacon ahumado con dos compañeros del curro. Luego he quedado con Jorge y nos hemos ido a Little Venice, hemos comido en un sitio aparentemente fino con comida nada del otro mundo y lleno de inglesas pijas de las que se quejan por sistema. He compadecido a los camareros y a ellas les he puesto mala cara. Odio a los clientes que se quejan por todo, que rabia me dan. Cuando hemos terminado de comer ha empezado a diluviar así que nos hemos dado un paseo y hemos decidido que ahora queremos vivir en Maida Vale, otro barrio en el que nunca nos podremos permitir el apartamento que queremos. Después nos hemos cogido el autobus y hemos venido a casa haciendo antes una parada en el iceland para comprar mi dosis de helados y la prensa, que a estas horas ni la he mirado. Ahora mismo Jorge está preparando una tortilla de patata y me voy a hacerle compañía a la cocina y a preparar una ensalada de las mías.
Pues lo dicho, QUIERO VERANO