lunes, marzo 30, 2009

BUEN TIEMPO, PICNICS, DEJADEZ Y MAL TIEMPO

Este año es el primero, al menos de los últimos cinco que recuerdo, en el que el comienzo de la primavera me recuerda más al del otoño o incluso al del invierno. Es cierto que hace un par de semanas salió el sol y mi ánimo se elevó por las nubes, me inundé de buenrollismo, de ganas de picnics y de paseos cuando vi estas flores preciosas que habían brotado de unos hierbajos descuidados en la entrada de casa.



Así que durante un par de fines de semana no hicimos más que pasear bajo el sol, tirarnos en parques y comprar libros en tiendas de la charity.










Algunas atrevidas del barrio, sacaron todos sus trapos de verano y se despojaron de medias, abrigos y casi de su ropa interior. Aquí la gente es muy exagerada cuando sale un rayo del sol, pero estoy empezando a entenderlo.



Últimamente hemos hecho un gran descubrimiento culinario, el Aranccina, un restaurante medio italiano-medio comida mediterránea en general que es fantástico. Actuaciones en directo, calamares con rebozado casero, ensaladas deliciosas y una amplia carta de entrantes y pizzas hechas con mucho mimo, mucho ingrediente rico y una masa finísima y muy artesana, y lo más importante, un precio más que asequible para esta ciudad.



Después de todo ese buen rollo y esas semanas de sol en las que incluso pudimos tomar pintas en una terraza al rico frío de los últimos rayos de sol de la tarde (todo esto después de encontrarnos a Nacho Cano saliendo de un taxi que le dejó justo en la puerta de un centro de Yoga, algo totalmente previsible y muy en su onda India, adopción de niños y chacra como centro de gravedad) ha llegado otra época de noticias inesperadas, lluvia, granizadas y dejadez.




Hoy hace una semana que Jorge se ha puesto a enviar curriculums e intentar huir de la hostelería y encontrar un trabajo decente, o al menos algo más decente que el que tenía ( y que yo, por suerte o por desgracia, creo que más bien por lo segundo, aún conservo) después de que el dueño de nuestra empresa (empresario joven, triunfador, obsesionado con el gimnasio, la explotación de sus trabajadores, las fiestas de staff, los complementos en polvo para añadir a los zumos, las paranoias mentales, sus caprichos, las rubias feas, las ensaladas, las comida orgánica y engañar a sus clientes con la milonga de que todo es "low fat" ) decidiera prescindir de sus servicios sin previo aviso. Estas cosas pasan, pero joden cuando son injustas e inesperadas. Esta nueva noticia, unida a nuestro deber de no gastar hasta nuevo aviso ( teniendo en cuenta que creo que con mi sueldo alguién debería ofrecerme una "council house") , el mal tiempo de este última fin semana, la marcha de Laura , las pocas ganas de salir de casa ( en parte provocadas por nuestro seria adicción a Gossip girl) han conseguido que entremos en una espiral del abandono únicamente interrumpida por el comienzo de la semana y mi obligación de volver al trabajo.

Hoy es lunes, Jorge está malo, acabo de tocarle la frente y tienes sudores fríos, mocos y una carita muy tierna con una expresión del tipo "cuidame, no ves que estoy enfermo", no iremos a la academia, pero desaprovecharemos la tarde en casa, tirados en la cama viendo documentales de canguros o algo así. Espero que esta época sea algo derivado de la astenia primaveral se acabe esta semana, también espero que aquí el sol algún día caliente y cumpla su función como astro.