El sábado pasado hicimos un cenorrio en casa. Conseguimos juntarnos unos cuantos. Alex llegó de sorpresa y me alegró el día, pero faltó Alber que tenía examen ese mismo lunes.
pizza mil quesos y más antes de meter en el horno
crepes de bechamel con espinacas, gambas y bacon a medio hacer
Me encantó verles las caras a todos, hablar del porvenir y pensar en lo encantada que estoy de tener estos amigos.
Desde el mismo día en que mis padres se fueron Jorge y Mati se instalaron en mi casa. Y también desde ese mismo día mi bipolaridad se ha acentuado, algo muy común siempre que se acerca un cambio importante en mi vida. La semana la hemos dedicado a comer, ver GH10, ver miami ink, gritarnos, abrazarnos y pasarnos el día dale que dale al google earth.
Ayer y como último acto de despedida de amigos y ciudad (me quedan cuatro días aquí) nos fuimos de cortos, calimotxos, cañas y copas. Acabamos la noche algo ñoños y dormidos pero me lo pasé muy bien aunque el bombay sapphire me dió un peloti a última hora bastante innecesario.
Y el verano se acaba. Ahora sí. Tengo una mezcla muy explosiva entre pena, llanto, ilusión, ganas, pereza y cosas así.