viernes, octubre 03, 2008

Día 1 en Londres

Después de las despedidas de estos días y las de ayer...




...Llegó LA DESPEDIDA, es decir, el momento aeropuerto. Alex y Cris tuvieron el valor de levantarse a las 4:30 de la mañana y acompañarnos a la T1. También tuvieron el valor de vivir el momento en el que nos dijeron que no existía nuestra reserva... menos mal que el azafato era un majete que nos lo solucionó todo y además cuando miró el sobrepeso que tenían nuestras maletas solamente nos susurró: "ponte delante del número para que no lo vean los demás"...

(...y sí, hubo lagrimas y lagrimones)

Después de un vuelo tranquilo entre sueños, ronquidos, una banda de música cubana y algunas turbulencias llegó el primer momento realmente malo del viaje, ese en el que piensas "quién coño me mandaría a mi venirme aquí...".Llegar desde Gadwick hasta nuestra casa con 50 kilos y 2 maletas cada uno ha sido bastante peor de lo que imaginaba, si lo llegó a saber hubiera pagado las libras que me pidieran con tal de que me dejaran en casa y me gritaran por la ventanilla un "have a nice day". Pero esta ha sido mi primera prueba de fuego y aunque los últimos metros se me hicieron eternos (después de habernos perdido unas cuantas veces desde la salida del metro hasta casa por culpa de una señora uruguaya que nos mandó literalmente "donde Cristo perdió el mechero") Jorge dice que aguanté muy bien el tipo.


Ya estamos en Londris



Nuestra parada de metro

Cansados y con cara de perros llegamos a casa sobre sobre las 12 de la mañana, pero hacía sol, nuestra habitación era mucho mejor de lo que imaginábamos y la casa en general nos ha encantado asiq nos alegramos, dormimos una hora y nos fuimos a dar un paseo por el centro (yo iba literalmente arrastrándome por Oxford street).











El barrio pinta muy tranquilo, o al menos esa ha sido nuestra impresión. Casitas típicas inglesas, mini-campos de fútbol muy verdes para niños del arsenal, un iceland con precios muy económicos y alguno que otro excéntrico como una grunge adolescente en bata de raso (y nada más) y con bailarinas que fumaba en la puerta de su casa rodeada de raperos u otro que tenía puesto Queen a un volumen tan exagerado que se escuchaba en toda la manzana.
Pues eso, que el barrio parece que bien, y esta que es nuestra habitación, también nos parece bien.




Tengo que reconocer que la primera impresión de Londres no ha sido un "quiero vivir en esta ciudad el resto de mi vida", pero también tengo que reconocer que hoy he tenido un día de esos en los que no dormir no te deja ni ser persona, ni ser objetiva.

Joder, como os voy a echar de menos a todos!