sábado, febrero 28, 2009

C A S I M A R Z O

Que rápido pasa el tiempo, parece que fue ayer cuando terminó septiembre y nos vinimos aquí con una maleta llena de cosas casi inútiles y ningún abrigo con capucha, y mira que Bea siempre me decía "cómprate un abrigo con capucha, es imprescindible para el clima inglés, el paraguas no sirve de nada". No le hicimos caso y ahora siempre que vengo cargada del supermercado y empieza a llover me acuerdo de esa sabia frase, mientras pienso que una vez más se nos ha olvidado coger el paraguas y que en caso de habernos acordado no hubiera servido de nada porque sólo tengo dos manos y están repletas de bolsas del Morrison por lo que hubiera sido imposible sujetar el paraguas con algún miembro de mi cuerpo.

Pues a lo que iba, que ya estamos casi en marzo, que llevamos más de cuatro meses en esta ciudad y que aquí, como en todos los sitios, el tiempo se pasa volando. La principal diferencia es que mientras en el resto del mundo sale el sol y llegan las primeras temperaturas primaverales, mientras en España la gente presume de ir en mangas de camisa, aquí el cielo sigue gris, siempre amenaza lluvia pero lleva ya una semana sin hacerlo. Aquí el tiempo es impredecible (que se lo pregunten a los de la BBC que nunca dan una, si ellos dicen que llueve hace sol y si dicen lo contrario nieva) asiq cada mañana cuando sales de casa, tienes que barajar las posibilidades de lluvia, frío, sol y huracán en un mismo día e intentar encontrar la ropa adecuada en cualquiera de estas situaciones. Según están las cosas por aquí además de barajar todas las posibilidades climatológicas también tienes que incluir un posible despido y un retraso del metro debido a las primera obras que están haciendo en el mismo después de muchas décadas.

Este último mes ha sido muy llevadero, las visitas esperadas y las inesperadas, un dinero que nos ha devuelto por sorpresa la hacienda de este país, unos embutidos españoles y un tener que sentirse afortunado por tener trabajo, aunque sea en un restaurante, como cambia la vida en unos meses... Ademas de todo eso hemos tenido muchos jaleos con la casa, bueno no con la casa en sí, si no con el casero, que si se acaba el contrato y no lo renuevo, que si no sé, que si al final sí; también mucho movimiento de compañeros de piso, ayer tocó la primera despedida, como todo en esta casa, se celebró sentándonos juntos en la mesa con latas de cerveza y conversaciones que siempre acaban siendo sorprendentes. Ayer la despedida de Ana se convirtió en una mesa redonda de efectos paranormales, viajes astrales, kharmas y todas esas cosas. A mi esas cosas me dan miedo, aunque sean historias que la gente considere bonitas, por eso la primera vez que tuve que abandonar la mesa redonda para subir a mear mis primeras tres cervezas, pasé unos momentos de tensión que ya ya....La verdad es que me da mucha pena que se vaya Ana y además Laura nos ha dicho que también se volverá a España en un mes. En parte me un poco de envidia ese momento me vuelvo a vivir a España, asiq me alegro un montón por ellas, pero aquí en Long Drive se les echará de menos. Cada vez tenemos más ganas de mudarnos a un apartamento, pero de momento no será posible, asiq no nos importará esperar unos meses más en esta casa que empieza a parecerse mucho a una de las últimas ediciones de Gran Hermano, con tanto ir y venir de gente.