domingo, octubre 26, 2008

Spanish omelette & pisto

Llevo una semana sin actualizar, parece que el domingo es el día indicado para escribir el blog, es un buen día de descanso y perreo. Odio la palabra perreo pero hoy, nadie sabe porqué, la he utilizado en un par de ocasiones, será porque es domingo.

Esta semana empezó a las 9 y media del lunes en Oxford Street. Me recorrí con Saray todas las tiendas de Inditex de la zona. Nos cogimos autobuses para bajarnos en la parada siguiente y nos recorrimos Oxford St mil veces. Creo que ya conocéis mi odio a esta calle londinense. Mucha gente. Mucho ruido y pocas nueces. Aunque he de reconocer que Topshop me tienta, pero la austeridad gobierna mi vida en esta ciudad y estoy encantada. Saray y yo le echamos un ojo a la nueva colección de Kate Moss que, en mi opinión, se le ha ido un poco de las manos, como su vida en general. Nos gustaron unas cuantas cosas pero la austeridad manda.



Después de patearnos la calle, de comer un belgian chocolate en Waffle con un café hirviendo nos despedimos. Yo me fui a la entrevista en Tossed y ellas a seguir dando CV a diestro y siniestro. Mi entrevista bien. Le conte a Bonnie, la manager encargada de hacer las entrevistas, que el restaurante me encantaba y otro tipo de cosas que probablemente no entendiera por mi nivel de inglés que, de momento, sólo me permite ser bastante escueta. El miércoles fue mi primer día de trabajo. Me han enviado al mismo restaurante en el que está Jorge.



Esta es la calle dónde trabajamos

El trabajo no es para tirar cohetes, nunca había trabajado antes en la hostelería y tengo claro que nadie puede disfrutar con un trabajo de este tipo, pero por mi propia experiencia sé que existen trabajos mucho peores ( léase limpiar habitaciones en un hotel). Podemos vivir con este sueldo (o eso creo) y el horario es bueno. Como muy tarde a las 4 estamos fuera. El jefe te da las gracias cada día cuando se despide de ti. Los clientes son sosos y pijos. Los compañeros se dividen en dos grupos: unos muy majos y luego está Adolfina, que es otro mundo, otro concepto del no saber estar y del " te estoy jodiendo la vida que ya te digo". A mi todo me la trae al pairo. El jueves nos cambian al restaurante de Westfield, un macrocentro comercial que se inaugura ese día y que está siendo el acontecimiento de los últimos días. En el London Paper publican la cuenta atrás hasta el día de su apertura e informan diariamente de las obras del mismo.



El resto de la semana no ha tenido nada especial. El martes el metro se averió cuando estábamos de camino al curso de inglés, no llegamos a tiempo a casa. Sinceramente me dió un poco igual porque cada vez estoy más convencida de que en estas clases no voy a aprender demasiado. Aún así hasta la vuelta de navidades no nos apuntaremos a la academia. El resto de los días trabajar, siesta, supermercado y cama. El viernes cuando salimos de trabajar nos pasamos por casa de Saray y salimos a tomar algo por su barrio. Terminamos en una terraza en Queensway y tomándonos un batido bien rico mientras charlábamos con la camarera, que resultó ser española y un poco "jevi". Después nos dimos un paseo y entramos en un supermercado que no conocíamos, tanteamos precios y productos, compramos pan bimbo integral y nos volvimos a nuestras casas.

Ayer nos pasamos el día haciendo, literalmente, nada. Nada productivo, pero si reconfortante. Escuchar música bajita mientras descansas bajo el nórdico es un buen plan para un sábado como el de ayer, de frío y mal tiempo. Por la noche habíamos quedado con Saray y con Carla para que se vinieran a cenar a casa y así conocieran a nuestros compañeros de piso. Por la tarde fuimos con Kike y Miguel al Morrisons a hacer la compra. Cervezas finas, quesos y todo el material necesario para el pisto de Miguel y las tortillas de Jorge.



Total, que nos lo pasamos de pamelas. Jugamos a juegos de cartas importados por Saray, todos consistían en beber, los chicos nos hicieron trucos de magia y cuando el tema se trasladó de la mesa al sofá yo me quedé dormida mientras hablaban de todo un poco.












Hoy domingo no hemos hecho nada más que lamentarnos por este cambio de hora e intentar evitar la depresión que conlleva que a las 5 de la tarde sea de noche. Hemos dado un paseo nocturno y nos hemos vuelto a casa en el 7. Mañana es lunes. Que horror!

domingo, octubre 19, 2008

Domingo

Un domingo es un domingo, estés en Londres, en Carabanchel o en Helsinki. Hoy, domingo, nos hemos dedicado a algunas labores del hogar ( hacer la compra y poner una lavadora), hemos hablado con los chicos y nos hemos tirardos en la cama a perder la tarde. Mientras escribo estas líneas Jorge plancha la oreja a mi lado sin mostrar ningún síntoma de vida. El es así, duerme mucho y bien. Yo duermo poco y, a veces, mal. Cuando uno no trabaja, como en mi caso (por poco tiempo, espero) podría parecer que el domingo es un día como otro cualquiera, yo lo pensaba también, pero no es así.

Desde la última entrada que escribí no ha habido ninguna novedad especial en lo referente a nuestras vidas. Jorge sigue trabajando y sigue contento. Yo he hecho un par de entrevistas, en una de ellas me cogieron sin preguntarme ni mi nombre, pero era turno de tarde y me niego a perder mis clases de inglés y a trabajar por la noche, siempre he sido de las que piensan que al trabajo hay que ir por la mañana, las noches son para otras cosas. La otra entrevista fue un cara a cara con una manager que no paraba de sonreir y de decirme que todo estaba bien, sin hacerme ningún tipo de pregunta. Me habló de la compañía, del pollo picante y de unas cuantas cosas más que no entendí y me dijo que me llamaría. Supongo que es lo que siempre se dice. Mañana tengo otra entrevista para el Tossed (el restaurante en el que trabaja Jorge) asiq espero que la cosa salga bien. Quiero empezar a trabajar. Sé que empezar a trabajar supondrá empezar a quejarme del trabajo (sea cual sea) pero yo soy de quejarme y eso es irremediable.

El miércoles pasado fui con Carla, Saray y una amiga suya a la agencia para ver el contrato del piso y al "raro" de agencia inmobiliaria. Después nos fuimos paseando hasta su casa y me enseñaron su portal, ya que las llaves no se las daban hasta el viernes.



Después me acompañaron al banco. Por fin tengo cuenta inglesa y tarjeta. Me atendió una canaria acatarrada muy simpática que me dió un montón de papeles y me lo explico todo muy bien. Sabía que era inevitable volver a entrar en Harrod's (está justo enfrente de la oficina BBVA) a contemplar con horror y risas el homenaje a Diana que esos grandes almacenes albergan en su interior.


Eso sí, después de comernos un bocadillo de bacon, queso y mahonesa en una terraza, al sol y al frío, pero fumando un cigarro. Al final nos pasamos la tarde allí dentro, viendo lujo y oropel, y horrorizadas especialmente por la ropa de niños y las multimillonarias en chandal, bolso de hermés y su jeque tirando de american express.

El jueves creo que no hicimos nada especial, y si lo hicimos no lo recuerdo muy bien. Por la tarde fuimos a clases de inglés y descubrimos que vamos con Henar (mi prima), nos pusimos al día de nuestras vidas y nos volvimos a casa por dónde habíamos venido.
El viernes me pasé la mañana haciendo tiempo entre las dos entrevistas. Paseando por coven garden, viendo tiendas, queriéndome comprar mil cosas y gastándome pounds solamente en cafés, hot chocolates, comidas malas (me comí la peor quiche que he probado en mi vida aderezada con una ensalada que sólo llevaba pepino, y no, no me gusta el pepino) y cigarillos. Justo cuando salí de la segunda entevista Jorge me llamó para decirme que había salido antes del trabajo y quedamos en encontrarnos por Oxford Street, creo que es la calle que más odio de Londres, especialmente los fines de semana y más aún, estando en obras. Total, que nos tomamos un café y quedamos con Saray y Carla en casa para que recogieran sus maletas y se instalasen definitivamente en su casa. Optamos por el taxi, porque aquí metro+maletas es lo más incompatible que alguién se pueda imaginar.

Ayer quedamos por la mañana para ir a Portobello. Las chicas llegaron tarde, pero nos dió igual porque por ser ellas se lo perdonamos todo. Nos recorrimos el mercadillo cacharreando y tocando pieles entre ataques de risa injustificados y enormes cantidades de gente.













Definitivamente Notting Hill es mi barrio favorito y cuando nos cambiemos de casa miraremos algún apartamento por allí. Nos cogimos el 7 ( todavía no controlamos los autobuses pero el 7 es el que nos deja en casa y casualmente siempre aparece allí dónde lo necesitamos, lo mismo nos vale para venirnos desde Oxford street a casa, que para movernos por el centro, que para ir a hacer la compra, vayas dónde vayas cógete el 7, ese es nuestro lema) y nos fuimos a comer a little Italy. Desde la última vez que fuimos el menú ha subido 3 pounds, ¿como es posible teniendo en cuenta que desde entonces sólo ha pasado una semana?. Será que estamos en la ciudad de la crisis, en la punta del iceberg.






Por la tarde nos dimos un paseo por el Soho, fuimos a hacer la compra con Saray al Morrison's y acabamos en el walk about tomándonos una pinta bien rica mientras contemplábamos el serpenteo de una chonis a ritmo de Gala y mientras Saray recreaba su baile de fin de curso del cole, con esa misma canción. Nos fumamos un cigarillo a la salida y nos vinimos a casa, con frío, hambre y sueño.







Mañana será otro día. Y espero poder decir que ya tengo un trabajo.

miércoles, octubre 15, 2008

Tu a Tossed y yo al paro

De todo lo que contaba en la anterior entrada algunas cosas son mentira. En concreto el primer párrafo en el que hablo de MI TRABAJO. Pues bien, todo lo que me contaron antes de empezar era mentira. Nada de librar los fines de semana, no no, un día libre cada 15 días, nada de salir a las 4, se sale cuando hayas terminado con tus habitaciones, nada de cobrar por horas, se cobra por habitación y nada de dignidad, de eso nada. Han sido los tres peores días de mi vida, especialmente los dos últimos. Ni siquiera ha faltado el momento de llorar en el baño después de la media hora para comer. Total, que hoy mi último día de trainning y por tanto mi último día de currar sin cobrar, será mi último día en ese infierno laboral. Me niego a limpiar el suelo de rodillas, a aprender rumano o polaco para poder entenderme con la gente , a sentirme peor que nunca, a no tener descansos, a cobrar la mitad del sueldo mínimo y a otro tipo de cosas mucho más asquerosas que no quiero detallar porque quedaría muy feo. Creo que en estos tres días he aprendido mucho más de la vida que en mis 23 añejos.


luxury y explotación en este hotel

Al menos Jorge ha empezado a trabajar y su balance es bastante más positivo que el mío. Al final decidió decirle a su manager que pasaba de trabajar en Harrod's y hoy ha empezado en Coven Garden. Se ha pasado de 8 a 4 colocando, fregoteando y poniendo ensaladas a ejecutivos vegetarianos.

El pobre ha llegado a casa "so tired" pero nos hemos tirado en la cama a hablar de mis miserias y hemos decidido "hacer pellas" en clases de inglés, será la primera y última vez. Ah por cierto, ayer empezamos nuestras clases de inglés y pintan bastante bien, de mis compañeros de clase mi favorito es uno de Duwait que siempre responde súper rápido y tiene el perfil de ser el primero de la clase, me meo con él. También me encanta una japonesa, todavía no me he aprendido su nombre, con la que me tocó hacer un ejercicio y me contó que todos los días iba a la National Gallery,es tímida, simpática y súper amable. La verdad es que la gente de clase es maja y enseguida han adoptado un rollo muy "compañeros", de echo el viernes hay una quedada para hablar inglés en el pub que hay enfrente de la academia. No sé si iremos a bebernos unas pintas con el dubaití o preferiremos dormirnos una siesta, todavía queda mucho hasta el viernes.

Cambiando de tema, Saray y Carla ya están instaladas en Londres (de momento en un albergue juvenil que es lujo y modernidad), pero esta tarde han encontrado un piso que según me han contado es un lujo, con vistas a Hyde Park, bonito y por un precio asequible. Además está en nuestra misma linea a 5 paradas de metro, fetén. Mañana por la mañana disfrutaré de nuevo mi recién estrenadas vacaciones y me iré con ellas a recorrer su barrio, firmar el contrato y a que me cuenten cual fue su reacción al chocarse con la mismísima Carolina Herrera andado (jorge dice que iba más bien levitando) por la calle.

sábado, octubre 11, 2008

Tú a Harrod's y yo a limpiar habitaciones

Parece que las cosas van marchando. Ayer conseguí un trabajo (de mierda) acorde a mi nivel de inglés, limpiar habitaciones en un hotel. Al menos es un Meliá de 4 o 5 estrellas que, supongo, no tendrá mucha mierda, o eso es lo que espero. El horario está fetén, de 8 a 4 de lunes a viernes, y me permite ir a clases de inglés y hasta echarme un siestecilla, además me pilla a poco más de media hora de casa.

Hoy es el cumpleaños de Jorge. 23 castañas, que jovenzuelo y que guapo es el tio.



Hoy ha conseguido trabajo en el Tossed. Pues bien, esta cadena abrirá la semana que viene un restaurante dentro de Harrod's y probablemente le toque currar allí, digo yo que será la misma mierda en diferente envase. El caso esq aunque ya tenga el trabajo, los encargados de Harrod's tienen que dar el visto bueno a todas las personas que trabajen dentro de su edificio y se ha tenido que comprar ropa de vestir a precios populares para la entrevista del lunes, además de la ropa hoy le han dado un guión con las posibles preguntas que pueden hacerle y lo que tiene que responder, que consiste únicamente en decir que Harrod's es lujo y buen rollo (BUFF), ir afeitado, engominado y mirar a los ojos.



El caso es que estamos encantados con nuestros trabajos precarios, puede que sea porque todavía no hemos empezado o porque es la primera vez en la vida que viviremos de nuestro sueldo ( y de nuestro sudor, nunca mejor dicho) y eso está bien. Creo que a partir del lunes nos sentiremos mayores.

Hace ya una semana que llegamos a Londres y el balance no puede ser mejor. Yo siempre he sido muy pesimista y siempre he pensado que es lo mejor, porque cuando uno es así las cosas nunca son tan malas como las ha imaginado. En este caso de momento nada ha salido mal (toco madera). Estamos contentos, el tiempo se pasa volando, las cosas van saliendo bien y aunque los comienzos sean jodidos (idioma + trabajo) tenemos ganas. Y yo siempre pienso "Joder! que hubiera hecho yo sin mi marido en estas tierras", pues probablemente no estaría aquí.

Algunas fotos:


café, coca light y red marlboro en Knightsbridge


nuestra casa favorita del barrio




atardecer en el barrio


el mini campo de fútbol








baker street


Oxford Street un sábado cualquiera


El hot chocolate con el que me quemé la lengua hace dos días


This is England